miércoles, 8 de diciembre de 2010

Vino a mi encuentro, lo estaba esperando y así como me había olvidado, se fortaleció la necesidad de agarrarlo de la mano y contarle todo lo que había pasado por mi vida, pero miré sus ojos y eran incrédulos, así que le dijera lo que sea, estaría sujeto a aprobación o desaprobación.
Estaba hermoso, olía bien y su boca desprendía aroma a alcohol, pero nada fue así, la noche se estaba acercando demasiado y yo me tenía que ir.
Le di las cosas que pidió y me entregó las mías. Nos dimos un beso en la mejilla olvidando a propósito los cinco años de amor.
Me di vuelta, lo saludé con la mano, esperé que me llamara. No lo hizo.
A olvidar se ha dicho.

2 comentarios:

AGUK dijo...

Ésto es tan real como doloroso. ¿Cómo se comienza de nuevo?
....

julián dijo...

paso por aqui y nuevamente me encuentro con la palabra olvido, el ejercicio de olvidar, o en este caso el duro tarbajo del duelo-erótico.
Ha olvidar se ha dicho. "no lo hizo"
èxitos y será la vida